martes, 15 de julio de 2014

DE HÉROE A VILLANO

El 1-7 ante Alemania y el 0-3 contra Holanda fueron los resultados que le costaron el cargo de seleccionador de Brasil a Scolari.

El seleccionador brasileño, Luiz Felipe Scolari, dimitió después de las derrotas por 7-1 contra Alemania en semifinales del Mundial y por 3-0 ante Holanda en el partido por el tercer puesto, informó la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF).

El coordinador técnico de la selección, Carlos Alberto Parreira, y el resto de integrantes de la comisión técnica también dejaron el cargo, según un comunicado oficial.

La CBF todavía no ha anunciado quién será el sucesor de Scolari, que será encargado de dirigir a la selección brasileña en la Copa América de Chile 2015.

El presidente de la CBF, José María Marín, al aceptar la dimisión, agradeció a Scolari por "devolver al pueblo brasileño su amor a la selección", aunque no haya conseguido el "objetivo mayor" que era ganar el Mundial.

DE LA GLORIA AL INFIERNO. Luiz Felipe Scolari dejó el cargo de seleccionador de Brasil en una posición diametralmente opuesta a su primera etapa con el equipo nacional, cuando, en 2002, ganó el quinto título mundial, y ahora es ampliamente señalado como culpable del 7-1 contra Alemania.

El triunfo en Corea del Sur y Japón 2002 le brindó a Scolari una reputación prolongada en su país, suficiente para posicionarse catorce años después como el único entrenador con respaldo suficiente como para asumir el reto de dirigir a Brasil en su propia casa.

La goleada histórica contra Alemania, la mayor que Brasil ha encajado desde la fundación de su federación nacional de fútbol hace 99 años y once meses, dilapidó todo ese crédito de un plumazo.

Los seis minutos del "apagón" brasileño en los que Alemania hizo cuatro goles consecutivos en la portería de Julio César en las semifinales del Mundial arrasaron su prestigio de ser un técnico defensivo, que sabe organizar un equipo y amarrar los resultados.

El paso de Scolari del panteón de los campeones al ostracismo no ha sido automático y en sus últimas experiencias ha sufrido tropiezos, resultados que no dejaron contentos a todos y fracasos sonados.

Debido a su éxito con Brasil en 2002, Scolari fue invitado a dirigir a Portugal y obtuvo unos resultados notables, pero agridulces.

Alcanzó la final de la Eurocopa 2004 en Lisboa, pero la perdió contra Grecia, y después llevó a la selección lusa a las semifinales del Mundial de Alemania 2006 y a los cuartos de la Eurocopa 2008.

Scolari regresó a la selección brasileña en diciembre de 2012 en sustitución de Mano Menezes como garantía del título mundial en casa y su primer galardón fue el triunfo en la Copa Confederaciones.

Pero la alegría no le duro, en doce años se transformó de héroe a villano.

29 partidos dirigió Scolari a Brasil en su segundo ciclo, ganó 19 cotejos, empató seis y perdió cuatro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario