Recuperar a Ángel di María y que Marco Rojo llegue en perfectas condiciones a la final de mañana ante Alemania (15:00 hb) son las prioridades que tiene hoy el cuerpo médico de Argentina comandado por el doctor Daniel Martínez. Di María, en la última práctica realizada en la Cidade do Galo, búnker de los albicelestes durante esta Copa del Mundo, realizó una intensa labor física, con piques cortos, ratificando la gran evolución en el muslo derecho afectado durante el duelo ante Bélgica.
Mauricio Cambará
Enviado especial - Río de Janeiro
Lo del lateral izquierdo Rojo se trata de dolores fuertes en la tibia izquierda y en el tobillo derecho, intensificados al máximo durante el partido de semifinales ante Holanda, en el que el futbolista tuvo que extremar esfuerzos para cumplir con la tarea asignada por el técnico Alejandro Sabella. Ayer, el jugador tuvo que abandonar la última práctica antes de trasladarse a Río de Janeiro, pero fue más por prescripción médica que otra cosa. Los cuidados son minuciosos, ya que Sabella quiere a ambos en óptimas condiciones para la final del Mundial.
En el caso de Di María, cuando sufrió el dolor en su pierna derecha, se temió en principio que no pudiera continuar en el torneo; sin embargo, el diagnóstico de Martínez fue clave para realizar un trabajo de lleno con él en procura de tenerlo para el duelo decisivo. "Su afección muscular fue leve", dijo. A partir de ahí, él ha encarado un tratamiento que ha dado buenos resultados. El tratamiento se centró en fisioterapia, cámara hiperbárica y plasma enriquecido con plaquetas que permitieron una evolución óptima.
Es seguro que Sabella tendrá a disposición a Marco Rojo desde el inicio ante los alemanes, pero no así a Di María, que dependerá de una última evaluación que se le hará entre hoy y mañana previo al encuentro. De todas formas, hay algo en claro: si 'Angelito' no está desde el inicio, al menos lo puede hacer en algún momento del partido cuando Sabella lo considere pertinente. Los focos ayer estuvieron centrados en él, porque se trata de un jugador clave en la estructura que armó Sabella, por su velocidad, su entrega y su llegada a gol.
Después de sufrir el pinchazo en el muslo derecho ante los belgas, en el partido jugado en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, Di María fue sustituido por Enzo Pérez, jugador del Benfica, que ha mostrado un sorpresivo rendimiento como volante externo, llegando incluso con posibilidades de rematar al arco rival. Cuando Sabella lo ordenó, cambió de carril con Ezequiel Lavezzi y ayudó a contener las embestidas de los rivales por ese sector.
Rojo, la grata sorpresa
Previo al Mundial, Alejandro Sabella tuvo que defender su decisión de mantener en el equipo base a jugadores como el arquero Sergio Romero y el lateral izquierdo Marco Rojo. El primero en responder a esas críticas fue Rojo (Sporting de Portugal), por su velocidad e incluso por marcar el gol de la victoria conseguida frente a Nigeria (3-2) en el tercer partido de la fase de grupos. Queda también en la memoria de los albicelestes aquella rabona que realizó en el partido ante Bosnia, para rechazar un balón que quedó picando en el área chica.
"Antes de esta Copa muchos me criticaron por él; somos un equipo y se lo está demostrando", dijo Sabella. Después de él le tocó el turno a Romero, hecho héroe el miércoles luego de dar a Argentina el boleto a la final tras tapar los penales a los holandeses De Vlaar y Sneijder.
Ayer, la práctica del equipo, antes de partir hacia Río, estuvo centrada en un trabajo físico liviano y luego se dedicaron a jugar fútbol tenis. En esa práctica, Lionel Messi se mandó una chilena que provocó el aplauso de sus propios compañeros. Pese a la desventaja albiceleste de tener un día menos de descanso que Alemania y de haber jugado un alargue, hay mucha confianza de levantar mañana la Copa.
Los jugadores son claros: hay respeto, pero no temor
La goleada que Alemania le propinó a Brasil (1-7) en el partido de semifinales jugado en el estadio Mineirao de Belo Horizonte todavía sigue retumbando en el país sede del Mundial. Ese histórico partido, que tuvo como figura a Tony Kroos, Miroslav Klose y Thomas Müller, tampoco ha pasado desapercibido para los argentinos, que ante las insistentes preguntas ya lanzaron un recado: "Hay respeto, pero temor, jamás".
Uno de los más firmes en esta declaración ha sido Javier Mascherano, el caudillo sin cinta de esta selección albiceleste, que ha ido de menos a más. "Les tenemos respeto, pero no nos asustan más allá de que sabemos la calidad de jugadores que tienen. Lo del 1-7 a Brasil es un partido que se da una sola vez en la historia", dijo el 'Jefecito', la reserva anímica de Argentina que llegó a la final tras dejar en el camino a Holanda por penales, tras igualar 0-0 durante los 90 minutos y durante el tiempo reglamentario.
"Le tenemos respeto a Alemania, como estoy seguro de que ellos lo tienen hacia nosotros; hay que tener el tanque lleno para el domingo", añadió Lucas Biglia, el volante compañero de posición de Mascherano y un hombre que ha cumplido con las expectativas tras ocupar la posición de Fernando Gago. Él, ante holanda, sufrió un fuerte golpe en el brazo izquierdo y cuando se anticipada su salida no lo hizo. "Tenés que seguir, no podés irte", le gritó más de una vez 'Masche'.
Uno de los que conoce bien el fútbol alemán, tras estar siete años vistiendo la camiseta del Bayern Múnich, es Martín Demichelis. El zaguero central, que igual se ganó la confianza del técnico durante la misma competencia (entró por Federico Fernández), sostuvo que el destino les otorga una revancha tras los últimos dos enfrentamientos en Mundiales donde Argentina quedó fuera. "Ante Alemania se nos ha presentado la oportunidad de reivindicarnos".
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